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Guaraguao, limones y revelaciones

Mis expectativas se basaban únicamente en comer divino. Solo eso: una experiencia gastronómica. Sin embargo, lo que viví en la Hacienda Luz de Luna trascendió, no solo mi perspectiva culinaria, sino que fueron siete horas de pura ilustración de lo que realmente significa la vida, y más que nada, ser puertorriqueño.

Un viaje a Italia interrumpido

Nunca había viajado a Italia. Ya estaba cansada de recortar fotos de revistas de La Fontana de Trevi, de la Toscana o de Capri y pegarlas en mi mapa del tesoro año tras año y soñar con ese viaje al país en forma de bota.
Hasta que algo se me movió adentro, como cuando encienden el interruptor de la luz, click. Empecé a planificar el viaje a Italia, antes de que me salieran más canas.

La ria de Urdaibai revela su intimidad

Llegué a la playa Laida de Mundaka cuando la ría estaba un poco descubierta mostrándome al niño, con pala en mano, hurgando la arena; espaldas bronceándose sobre toallas de rayas azules; y piernas entrando al mar.

Se necesita agua limpia a chorros

Estaba con mi familia de road trip en Patillas buscando el charco Survivor. Estacionamos el carro en un terreno baldío cerca de la entrada al camino rústico que nos guiaría a un paraíso de aguas heladas. Equipados con botas de senderismo, mochilas, y por supuesto, una cámara, pasamos por debajo de árboles de péndula y de yagrumo que nos resguardaban con su sombra.

A otro perro con ese hueso

He escuchado tantas veces el mismo cuento… entonces me inspiré para escribir sobre hombres, sobre perros, sobre relaciones y sobre huesos.

Lima, entre páginas pintadas de gris

Para nuestras vacaciones navideñas, planificamos un viaje de catorce días a Perú. Estábamos ansiosos por llegar, no solo por la visita obligatoria a Machu Picchu, sino para adentrarnos en el mapa literario de Lima y Mario Vargas Llosa. Deseábamos recorrer las calles del barrio Miraflores y recrear en la mente La ciudad y los perros.

Roma, Italia y la otra cara

Estaba en Roma, en Italia. Era el segundo día de viaje y tenía tanta energía que podía alumbrar el barrio Trastevere. Disfrutaba la experiencia como si fuera una niña lapachando en el fango luego de un aguacero. Algo tan simple como ver a un muchacho pasear el perro por la plaza italiana de Santa María me hacía sonreír.

Paracas, en la simpleza de la arena hay tanto más

En el desierto de Paracas, Perú, nos sentaríamos, en el medio de la nada, y hablaríamos de eso que nos hace explorar y descubrir. Como escenario de este diálogo, la puesta del sol entre interminables dunas, la vastedad que la mirada no alcanza y la belleza simple del momento, una experiencia digna de contar.