Explorando horizontes:
palabras que viajan entre
rutas, libros y naturaleza

¡Bienvenidos!
Sumérgete en la magia de las letras, descubre destinos inspiradores y abraza la belleza del entorno natural.
Un viaje literario por paisajes, relatos y sostenibilidad.
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Paracas, en la simpleza de la arena hay tanto más

En el desierto de Paracas, Perú, nos sentaríamos, en el medio de la nada, y hablaríamos de eso que nos hace explorar y descubrir. Como escenario de este diálogo, la puesta del sol entre interminables dunas, la vastedad que la mirada no alcanza y la belleza simple del momento, una experiencia digna de contar.

Curitiba, una ciudad sustentable

Curitiba no es sólo un modelo ecológico para el mundo, es una ciudad poblada por seres humanos con una mentalidad diferente hacia la vida. Con una manera de pensar ambientalista, creativa y muy positiva. En esta ciudad se reciclan hasta los espacios.

¡Qué grande eres!

Mi padre siempre decía: ¡Qué grande eres! Esa era su forma de hacer sentir bien a los demás. Papi se fue, pero siempre estará. Esta reflexión la escribí cuando murió.

Tres perros, un pastor y muchas ovejas

En el viaje a España, visité el País Vasco, para la experiencia de Pastor por un día. Llegué hasta Urkiola y allí conocí a Paxti, quien dejó la ciudad de Bilbao y se retiró al campo para convertirse en pastor.

Berna, la capital verde

Cuando viajo, evito las ciudades y el ritmo acelerado de las urbes. Prefiero el agua (salada o dulce), árboles (de cualquier tipo) y muchos animales (mientras más cerca, mejor). No obstante, Berna cambió por completo mi percepción de lo que puede ser recorrer una ciudad.

La riqueza sabia de Perú

Fue un despertar. Todo comenzó en el vuelo que tomamos de Lima hacia el aeropuerto de Juliaca; hay que volar a Juliaca para luego ir en autobús hasta Puno. Éramos muy pocos turistas en el avión, la mayoría de los pasajeros eran nativos. Al entrar, observé a una diminuta anciana sentada en las primeras butacas.

El hijo pródigo

Creo que es un mecanismo de defensa para no sufrir, lo puedo entender. El cerebro nos protege. Buscamos razones, excusas y argumentos para justificar nuestras palabras y nuestras acciones. Sí, lo hacemos.